Apertura/Intelecto
La Apertura/Intelecto describe las diferencias individuales en la exploración cognitiva, la tendencia a buscar, detectar, apreciar, comprender y utilizar tanto la información sensorial como la abstracta (DeYoung, 2014; DeYoung et al., 2012). En términos cibernéticos, este rasgo corresponde a las diferencias individuales en los procesos de interpretación que permiten transformar la retroalimentación sensorial en un modelo del mundo, que luego se puede utilizar para detectar discrepancias entre el estado actual del mundo y el estado deseado, así como para identificar estímulos potencialmente relevantes para la meta en el entorno y predecir qué estrategias podrían ser más efectivas para perseguir cualquier meta dada. Nuestra representación esquemática del ciclo cibernético enfatiza la interpretación solo en el momento después de que se haya llevado a cabo una acción, cuando el estado del mundo ha sido alterado por la acción recién completada y debe actualizarse antes de poder compararlo con el estado deseado. Sin embargo, como se mencionó en la sección 2, este proceso de interpretación es en realidad casi constante durante los estados de vigilia. Además, recordemos que las interpretaciones forman una de las categorías básicas de adaptación característica. Cada vez que alguna interpretación se convierte en un componente estable de la memoria durante un período de tiempo razonable, se ha creado una nueva adaptación característica. Las personas con alta Apertura/Intelecto tienen interpretaciones del mundo más complejas y extensas que las personas con bajo rasgo, y por lo tanto es más probable que utilicen estrategias más creativas e innovadoras para perseguir sus metas (DeYoung, 2010c).
En el núcleo de la Apertura/Intelecto se encuentran la curiosidad, la imaginación, la creatividad y la innovación (DeYoung, 2014; Saucier, 1992); estos rasgos involucran tanto la motivación como la capacidad para crear nuevas interpretaciones del mundo. Esto plantea el punto de que la mayoría de los rasgos tienen componentes tanto motivacionales como de habilidad, siendo el primero reflejo de la probabilidad de que el sistema intente llevar a cabo una función particular, y el último reflejo de la probabilidad de que tenga éxito. Este punto es particularmente relevante en relación con la Apertura/Intelecto porque es el único rasgo de los Cinco Grandes que muestra una asociación positiva constante y sustancial con el coeficiente intelectual (CI), y CB5T considera la inteligencia como una faceta de la Apertura/Intelecto (DeYoung, 2011; DeYoung et al., 2012). (Cabe destacar que al posicionar la inteligencia como una faceta no se menosprecia en absoluto su gran importancia para la especie humana. El funcionamiento intelectual humano es increíblemente complejo, y la inteligencia misma puede desglosarse en varios subcomponentes. No obstante, muchos rasgos humanos importantes no están correlacionados con la inteligencia). Aunque algunos teóricos han intentado separar la habilidad de la personalidad, las habilidades se incluyen en los Cinco Grandes y son evidentes en múltiples dominios (por ejemplo, la Responsabilidad abarca la capacidad para resistir distracciones; la Amabilidad la capacidad para empatizar; y la Neuroticismo la capacidad para mantener la calma bajo estrés). Las medidas de motivación y habilidad pueden ser difíciles de separar de manera clara debido a que (1) una alta habilidad probablemente conducirá a una mayor motivación y una baja habilidad a una disminución de la motivación, y (2) una fuerte motivación puede llevar al desarrollo de una mayor habilidad a través de la práctica y el aprendizaje. Debido a que las funciones cibernéticas que subyacen a los Cinco Grandes son aplicables o necesarias en muchas o incluso en la mayoría de las situaciones, sus componentes de habilidad influyen ampliamente en el comportamiento típico.
Los seres humanos son notables como especie por su capacidad para crear interpretaciones complejas no solo del presente, sino también del pasado y del futuro. Se acumulan pruebas de que imaginar (recordar) el pasado e imaginar el futuro o cualquier otra escena hipotética requiere procesos fundamentalmente similares, que involucran un sistema cerebral extendido conocido como red predeterminada (default network), porque las personas se involucran espontáneamente en este tipo de imaginación cuando su atención no está limitada por las demandas de la acción actual (Spreng, Mar y Kim, 2008). Imaginar posibilidades parece ser una actividad predeterminada para todos los seres humanos, sin embargo, existen diferencias individuales notables en la complejidad con la que las personas se dedican a explorar el mundo perceptual, abstracto e imaginativo, y estas diferencias son capturadas por la Apertura/Intelecto, que se ha encontrado que predice diferencias individuales en el funcionamiento de la red predeterminada (Adelstein et al., 2011). Quizás debido a que refleja la capacidad de imaginar posibilidades, la Apertura/Intelecto está fuertemente asociada con el pensamiento divergente, la capacidad para generar múltiples soluciones inusuales y creativas a problemas, como "¿Cuáles son todos los usos que puedes pensar para un ladrillo?" (Carson, Peterson y Higgins, 2005; McCrae, 1987).
La etiqueta compuesta "Apertura/Intelecto" refleja un antiguo debate sobre si etiquetar este rasgo como "Apertura a la Experiencia" o "Intelecto". El debate se ha resuelto con el reconocimiento (y la demostración empírica) de que las dos etiquetas describen subfactores distintos pero relacionados dentro del rasgo más amplio (DeYoung et al., 2007; Saucier, 1992). El Intelecto refleja la participación intelectual con la información abstracta y semántica, mientras que la Apertura a la Experiencia refleja la participación con la información sensorial y perceptual y, por lo tanto, implica intereses estéticos y propensión a la fantasía (DeYoung et al., 2012). CB5T utiliza "Apertura/Intelecto" para referirse al rasgo de los Cinco Grandes, y "Apertura" o "Intelecto" solos para referirse a uno de sus dos aspectos. El Intelecto es el aspecto que abarca el CI, y también se ha asociado con la memoria de trabajo, la manipulación de información en la atención consciente, que parece ser el proceso cognitivo que más contribuye a la inteligencia (DeYoung, Quilty, Peterson y Gray, 2014; DeYoung, Shamosh, Green, Braver y Gray, 2009; DeYoung et al., 2012). La Apertura, en cambio, se ha relacionado con el aprendizaje implícito, la detección automática de patrones en la experiencia sensorial. Kaufman et al. (2010) informaron una disociación doble, en la que el Intelecto predijo la memoria de trabajo pero no el aprendizaje implícito, mientras que la Apertura predijo el aprendizaje implícito pero no la memoria de trabajo. En cuanto a sus funciones cibernéticas, los mecanismos del Intelecto parecen ser responsables de producir conocimiento lógico y causal sobre el mundo, mientras que los de la Apertura parecen ser responsables de producir conocimiento correlacional sobre patrones espaciales y temporales. Esto está en consonancia con el argumento de dos tipos de aprendizaje cualitativamente distintos, proposicional y asociativo (McLaren et al., 2013). Estas funciones influyen en el establecimiento de metas y en la producción creativa, así como en la interpretación: el Intelecto predice el logro creativo en las ciencias, mientras que la Apertura predice el logro creativo en las artes (Kaufman et al., presentado para su publicación).
Los mecanismos de interpretación asociados con la Apertura/Intelecto son principalmente descriptivos del mundo, en lugar de evaluativos. En otras palabras, generan representaciones de hechos o patrones, conocimiento sobre correlaciones y causas, en lugar de las evaluaciones afectivas asociadas con esas representaciones. Esto no significa que la Apertura/Intelecto esté desconectada de las emociones. De hecho, este rasgo tiene varias características emocionales y motivacionales clave: en primer lugar, refleja sensibilidad al valor de recompensa de la información, lo cual implica las emociones de curiosidad y disfrute estético (DeYoung, 2013, 2014). En segundo lugar, la Apertura en particular parece estar asociada con la riqueza de la experiencia emocional (DeYoung et al., 2007, 2012). Una alta Apertura se asocia con una mayor capacidad para percibir y diferenciar los patrones de experiencia que constituyen las emociones conscientes (Terracciano, McCrae, Hagemann y Costa, 2003). No obstante, las evaluaciones de la importancia emocional que forman parte central de nuestras interpretaciones del mundo probablemente estén determinadas principalmente por procesos afectivos básicos asociados con la Extraversión, el Neuroticismo y la Amabilidad, y por su relevancia para las metas idiosincráticas de los individuos (es decir, las adaptaciones características), a medida que interactúan con los mecanismos de interpretación que subyacen a la Apertura/Intelecto.
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