Según la teoría de Jean Piaget, la
inteligencia humana consta de una estructura jerárquica que comienza con los
procesos más elementales y progresa hacia habilidades más avanzadas. En el
nivel más básico de esta jerarquía se encuentran los reflejos, que son
respuestas automáticas e inherentes al organismo, vinculadas a la anatomía y
morfología del mismo. Sobre los reflejos, se establecen los hábitos y las
asociaciones adquiridas, que son patrones de comportamiento aprendidos a lo
largo del tiempo. A partir de aquí, surge la inteligencia sensoriomotriz, la
cual abarca la capacidad para percibir e interactuar con el entorno.
Finalmente, en la cima de la jerarquía se encuentra la inteligencia verbal o
reflexiva, que posibilita el pensamiento abstracto, la planificación y la
resolución de problemas complejos. En resumen, Piaget plantea que el desarrollo
de la inteligencia es un proceso en capas, donde cada nivel se fundamenta en
las competencias del nivel precedente.
Factores Disposicionales o
Condicionales del Desarrollo de la Inteligencia
Hereditarios
Piaget identifica dos categorías
principales de factores hereditarios que influyen en el desarrollo de la
inteligencia. La primera se relaciona con estructuras fijas, como el sistema
nervioso y los órganos sensoriales, que proveen un marco condicionante. Este
marco establece las "reglas del juego" por así decirlo, pero permite
cierto grado de flexibilidad y adaptabilidad.
La segunda categoría de factores
hereditarios se enfoca más en el "funcionamiento mismo" de la
inteligencia, abarcando las operaciones cognitivas que permiten la
adaptabilidad y la flexibilidad. Estos mecanismos de funcionamiento están
relacionados con cómo la inteligencia interactúa con el entorno y se adapta a
él. Por lo tanto, son menos limitantes que los factores estructurales y podrían
considerarse más "dinamicos" o moviles.
Estos factores de funciones
heredadas no son estructuras rígidas, sino más bien conjuntos de
predisposiciones que guían la interacción con el entorno. Estas
predisposiciones se desarrollan y refinan a lo largo del tiempo y son moldeadas
e informadas por la experiencia. Piaget argumenta que estos factores funcionales
actúan desde las etapas más primitivas del desarrollo, pero se manifiestan de
manera más clara a medida que la persona interactúa con su entorno y desarrolla
estructuras cognitivas más complejas.
Ambos tipos de factores
hereditarios trabajan en conjunto para formar una inteligencia que es a la vez
estructurada y adaptable, capaz de estabilidad pero también de cambio y
desarrollo a lo largo de la vida.
Actualidad de la estructura
jerarquica de la inteligencia
Con respecto a la actualidad de la
teoría de Piaget sobre la estructura jerarquica de la inteligencia tenemos una
notable vigencia; incluso cuando se le compara con teorías más actualizadas y
hasta cierto punto opuestas, encontramos que estas distinguen entre
inteligencia verbal y no verbal como subfactores del factor general de la
inteligencia ("g"), de la misma forma. En otras palabras, la
perspectiva o interpretación de Piaget, ha encontrado cierta confirmación en
las teorías contemporáneas que han evolucionado a partir de análisis
factoriales de habilidades cognitivas, originadas desde la distinción entre
inteligencias "fluida" y "cristalizada" de Cattell y Horn.
La noción de inteligencia
sensoriomotriz de Piaget guarda similitud con lo que se entiendía con
inteligencia fluida y actualmente como inteligencia no verbal. Ambas implican
la habilidad para interactuar eficazmente con el mundo tangible a nuestro
alrededor y resolver problemas que no necesariamente requieren el uso del
lenguaje o el razonamiento abstracto.
En contraparte, la inteligencia
verbal o reflexiva de Piaget es analoga al concepto contemporáneo de
inteligencia verbal que antes era la cristalizada. Ambos se relacionan con
nuestras habilidades para resolver problemas utilizando el lenguaje, para
razonar de manera abstracta y para planificar y ejecutar tareas complejas.
Estas son habilidades que normalmente asociamos con la educación formal y son
cruciales para una amplia gama de actividades intelectuales y profesionales.
Investigaciones más recientes
sobre los subfactores del factor general de la inteligencia ("g"),
que son la inteligencia verbal y la no verbal, han descubierto que ambos son
heredables. Esta revelación contrasta con la teoría de inteligencia fluida y
cristalizada de Cattell, que sostenía que solo la inteligencia fluida era
principalmente heredable. Sin embargo, los hallazgos contemporáneos son más
alineados con Piaget, que ofrece este enfoque más integral sobre la
heredabilidad de la inteligencia a través de los dos tipos de factores
condicionales: el factor hereditario “estructural" y el “funcional”, ya mencionados. De esta manera, la perspectiva
piagetiana de la inteligencia encuentra actualidad en las investigaciones más
actuales en el sentido de su estructura.
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