¿Qué es la inclusión?
La inclusión es un concepto
estrechamente ligado a la psicología, particularmente a la personalidad y el factor de la "transigencia" del modelo de los Cinco Grandes. Este rasgo se ha erigido como un mecanismo fundamental en el contexto evolutivo humano,
contribuyendo a nuestra sobrevivencia como un regulador de la cooperación y el altruismo (DeYoung,
2015a). Estos mecanismos, que una vez impulsaron nuestra adaptación y
selección, hoy en día se han refinado a través de herramientas de ingeniería
social como la inclusión.
En este contexto, la inclusión es
la extensión de estos mecanismos evolutivos hacia una práctica social que no
sólo busca tolerancia, sino la plena aceptación y participación de individuos
en una comunidad, independientemente de sus diferencias. La inclusión es, por
tanto, un fenómeno multidimensional que implica una interacción compleja entre
factores psicológicos, sociales y estructurales.
Tenemos desde la psicología comparada y la primatología,
para la inclusión, el ejemplo de "Binti Jua", una gorila de 8 años que
rescató a un niño de 3 años en el zoológico de Brookfield, mostrando un acto de
compasión y cuidado inter-especie (De Waal & García, 2007). Este evento en
video capturó la atención mundial y sirve como un claro ejemplo de cómo rasgos
relacionados con la inclusión y transigencia no son exclusivos de los seres
humanos. Al considerar el comportamiento de Binti Jua en el contexto de la
evolución, es evidente que los mecanismos que permiten actos de cooperación y
altruismo tienen profundas raíces filogenéticas, presentes incluso en nuestros
parientes más cercanos del reino animal.
El factor de la transigencia está
impulsado por sistemas dedicados de vinculación afiliativa y regulación social
(DeYoung, 2015b). La palabra 'afiliación' tiene una etimología ilustrativa,
compuesta por los términos latinos 'hacia' (ad-) e 'hijo' (filus), sugiriendo
la incorporación de alguien como si fuese un miembro de la familia o un hijo.
Estos impulsos afiliativos están profundamente arraigados en operaciones de
discriminación entre lo familiar y lo extraño, fundamentales en los procesos de
información social –estudios han mostrado que el tamaño de las regiones
cerebrales responsables de los procesos de la información social puede ser
predicho por los niveles del factor de la transigencia en un individuo (DeYoung
et al., 2010)–. Esto nos proporciona un marco para entender las variaciones
individuales en la inclinación hacia la inclusión social. Como lo diría Piaget,
dichas operaciones están basadas tanto en sistemas más hereditarios y
sensoriomotores como lo están en aquellos relacionados con la moralidad y la
ética. Estos sistemas motivadores explican por qué la transigencia se integra
en el metarasgo de la estabilidad, junto con el neuroticismo y la
escrupulosidad, contribuyendo a la conservación del sistema para el logro de objetivos y metas.
Aspectos de la transigencia y la inclusión
El rasgo de la transigencia entonces se
descompone en dos aspectos principales: compasión y amabilidad. Este último se
relaciona con la resistencia al abuso y explotación de otros, funcionando como
un inhibidor de las tendencias psicopatológicas a la "explotatividad"
que conllevan niveles bajos de transigencia (DeYoung et al., 2016a). A nivel social, el aspecto de la amabilidad regula nuestra comprensión facultando el reconocimiento y valoración de las aportaciones que diversos grupos hacen a la sociedad, asegurando
que los beneficios en ámbitos como la economía, la educación y la salud se
distribuyan de manera recíproca.
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De Waal, F. B. M., & García,
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