El concepto del psicoticismo, identificado como uno de los trastornos de personalidad por rasgos, se ha asociado, en puntuaciones psicométricas elevadas, a una mayor vulnerabilidad de presentar síntomas psicóticos (Meliante et al. 2021), o apofénicos, caracterizados por distorsiones en las percepciones y delirios.
De acuerdo con DeYoung & Krueger (2018a): “Estudios realizados tanto en muestras saludables como clínicas han demostrado que la tendencia general hacia la apofenia, incluyendo experiencias perceptuales inusuales e ideación mágica, está positivamente asociada con el aspecto de Apertura de la dimensión Apertura/Intelecto, pero al menos débilmente negativamente relacionada con el aspecto Intelecto.”
A un nivel psicológico más general, los factores de la personalidad –neuroticismo, transigencia, extroversión, apertura a la experiencia y escrupulosidad– pueden ser considerados el núcleo de la vida psicológica, reflejando la mayoría de las conductas humanas. Los modelos taxonómicos de la psicopatología, como los cinco dominios de los rasgos de los trastornos de la personalidad donde se incluye el psicoticismo, o la jerarquía basada en evidencia del modelo HiTOP, se alinean estrechamente con estos factores fundamentales. Según la teoría cibernética de los cinco grandes, el psicoticismo se asocia particularmente con la dimensión de la apertura a la experiencia en niveles altos en su aspecto de la apertura, pero contrasta con bajos niveles en el aspecto del intelecto (DeYoung & Krueger, 2018b).
En el ámbito educativo, también observamos una disfunción preocupante dentro de la dinámica enseñanza-aprendizaje. Esta problemática se hace evidente en el papel del profesorado y de las instituciones educativas, donde idealmente se debería priorizar una transmisión de conocimientos basados en un programa equilibrado y fundamentado en el rigor científico y empírico. No obstante, ciertas corrientes de pensamiento postmoderno, como las de Foucault y las que dan origen a la ideología de género presentan fenómenos seudocientíficos sin una base empírica sólida, como el del supuesto espectro del sexo que contrasta con el binario del consenso biológico, o como el que señala Stolcke (como se citó en Altamiranda, 2022): “’la biología no es destino’ sino que las diferencias sexuales son siempre elaboradas simbólicamente de manera que concepciones acerca de lo que es ser ‘hombre’ y ‘mujer’ en una cultura están cargadas de significados que trascienden los puros ‘hechos’ de la biología humana”, que en el empeño de evadir la realidad psicológica y biológica sexual individual, por la vía simbólica cultural, hace una conclusión mágica, –ya que por ejemplo, el hecho de que sea posible modificar incluso algunos rasgos genéticos psicológicos, hasta cierto punto, o simbólicamente adoptar roles del género opuesto, no hace que tu realidad total se evite, hay cierto grado de determinación, i.e. un padre podrá darle consejos a su hija de sexo llegada la edad (cuando esto usualmente es por parte de la madre), pero no podrá amamantarla. En ese sentido por más que sea deseado no cambiará, hay destino–. Estas nociones más basadas en la ideación mágica, aunque populares, pueden contribuir a un desequilibrio en el proceso educativo, especialmente en lo que concierne a la calidad y objetividad de la enseñanza. Esta situación, desde una perspectiva de diagnóstico a nivel de la psicología educativa, podría clasificarse como de "esquizofrenia educativa" donde la deconstrucción de la que parten algunas de estas corrientes terminan en una fragmentación de los conceptos a transmitir, encapsulando una grave deficiencia y crisis en el sector, reflejando una disminución en la calidad de la educación impartida. Este problema puede considerarse como un concepto isomórfico en comparación con niveles de gravedad psicopatológicos, mostrando paralelismos en cómo se manifiestan las disfunciones en ambas áreas. Este fenómeno tiene base en los perfiles psicométricos según como a nivel individual se personifica el rol de profesor, a partir de la psicodemografía de las instituciones, donde la enseñanza se vuelve más delirante y alucinógena en la apertura para sus aprendices, sin una tierra que la sustente en el aspecto del intelecto.
Este análisis sugiere la necesidad de reconsiderar cómo se equilibran la imaginación, la innovación y el rigor científico en el sistema dinámico de la enseñanza-aprendizaje. La reflexión crítica sobre la naturaleza de lo que se enseña y aprende en las instituciones educativas se vuelve crucial, especialmente en lo que respecta a la calidad y la base teórica de los conocimientos transmitidos por el profesorado.
Altamiranda, S. J. M. (2022). El género no binario como manera deconstruida de interpretar el mundo. Revista Disertaciones, 11(2), 67-85.
DeYoung, C. G., & Krueger, R. F. (2018). A cybernetic theory of psychopathology. Psychological Inquiry, 29(3), 117-138.
Meliante, M., Rossi, C., Malvini, L., Niccoli, C., Oasi, O., Barbera, S., & Percudani, M. (2021). The relationship between PID-5 personality traits and mental states. A study on a group of young adults at risk of psychotic onset. Medicina, 57(1), 33.

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